La madrugada de este Lúnes 27 de Febrero, a las 03.34 horas, cambió la vida de cientos de miles de chilenos, tras el terremoto y maremoto que azxotó con fuerza a 7 regiones del país, siendo las más perjudicadas la VI, VII y VIII, esta última, epicentro con 8,8 grados Richter.

Antes de iniciar este mensaje, agradezco públicamente a las Radios Cooperativa y Biobio, por su incesante lucha por informar la verdad sobre la reconstrucción y por acompañar a los cientos de miles de chilenos que la viven dura desde hace 2 años.

Este post es una carta dirigida a los cientos de miles de damnificados, muchos de ellos, aún, sin solución a sus necesidades.

Aquí van mis palabras. Sé que varios de ustedes (damnificados) la leerán, y con otros, la compartiremos.

Queridos amigos:

Tengo claro, que esta fecha no es para celebrar. Es un día de recogimiento, de meditación y también de esperanza.

El 27 F, no es una día, para que ineptas autoridades de uno u otro bando, los utilicen para sus propios beneficios. Los que lo hacen, dan a entender que son deficientes mentales, que usan el sufrimiento de otros, para felicidad de ellos.  Estos mediocres, no merecen su respeto, por algo el 70 % de los chilenos no les cree y los rechaza.

A ustedes, damnificados, afectados y sufridos chilenos, que quedaron sin casa, perdieron seres queridos, otros aún no los encuentran, les quiero pedir lo siguiente:

A quienes vivirán un tercer invierno en aldeas y campamentos, sigan demostrando a los chilenos su fuerza, lucha y esperanza de llegará el día donde sus necesidades, se resolverán. Pero se solucionarán, gracias a ustedes y sólo ustedes, porque éstas son demandas mínimas, tras todo lo que han vivido a 2 años del 27 F.

Su dignidad ha sido pisoteada gracias a la incompetencia del gobierno de Sebastián Piñera, que ha fracasado consistentemente en la reconstrucción. Les ha mentido al falsear el avance de ésta, ya que la realidad es otra, la que viven ustedes, y la cual, he tenido la posibilidad de conocerla al recibirme en sus hogares, entre la sexta a la octava región.

He conpartido con varios de ustedes, y me enorgullece ver su fortaleza, su entereza y su aguante  de esperar soluciones reales y concretas, que no se grafican en la firma de papeles.

Me han enseñado que la vida es mucho más que el dinero y el poder, sino que también la esperanza, la humildad y la fe que ponen en vivir su día a día. Los he visto emocionarse y llorar, pero también reir, oír sus sueños y deseos. Ustedes, a pesar del dolor y sus incomodidades, la falta de elementos básicos, como una casa, un baño propio y todo lo que sabemos, han dejado una marca de nunca bajar los brazos ante la adversidad.

Les quiero pedir que crean en ustedes mismos y no en la autoridad que piensa que entregar una casa es un punto a favor en las encuestas. No se dejen pasar a llevar por las faltas de respeto de un gobernante los que los utiliza, como producto publicitario, para tratar de demostrar a la ciudadanía, cosas que no son. Eso es una falta moral grosera. Sientanse tranquilo, cuando los papeles que firmaron para acceder a sus nuevas viviendas, se transformen en las llaves de su nuevo hogar.

Tampoco tomen en cuenta a personajes de la Concertación que también se aprovechan de su dolor, para obtener dividendos políticos. En síntesis, consideren solo a quienes se la juegan por ustedes de verdad, el resto representan la torpeza y la tontera.

De corazón, mi sueño son sus sueños. Quiero verlos felices, más dignos de lo que son y que sus demandas se hagan realidad a la brevedad. Deseo que los que aun tienen esperanza de encontrar a un ser querido, aunque suene cliché, puedan encontrarlos y darles una sepultura, de lo contrario, sientanse tranquilos de que han luchado con temple y fé. Deseo a quienes no han recuperado su fuente laboral, tengan éxito en este año. Una sonrisa de cada uno de ustedes, vale más que mil palabras.

Siento orgullo por ustedes, seres humanos que respiran y viven como todos.  Su dolor es un ejemplo de vida para todos los chilenos, aunque algunos traten de ocultarlo.

Reitero, agradezco poder conocer y compartir con varios de ustedes. Es un honor.  un privilegio y una lección de vida. Gracias a quienes he conocido, compartido y lo más importante,  me han acogido.

Abrazos. Que Dios los bendiga a cada uno de ustedes.

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