Triste fue, una vez más, ver en las noticias en el día de ayer, que la Intendenta de la Región Metropolitana, Cecilia Pérez, ha sido amenazada de muerte a través de llamadas telefónicas y vía la red social de twitter. Y digo, una vez más, porque éstas han sido reiteradas en el último tiempo sobre ella y su familia.

Antes de entrar en detalles, califico de cobarde, demencial y canalla, amedrentar no solo a una autoridad, sino que a una mujer, que es esposa y madre de familia.

Encuentro lamentable, que la situación que afecta a la autoridad regional metropolitana, haya tomado un rumbo tan delicado, y que en la práctica, se ve como descontrolado. Como resultado de estas amenazas, ha debido cambiarse de lugar de residencia y sus hijos trasladados a otros establecimientos educacionales. Ello, ya escapa a lo normal, y que por culpa de desquiciados mentales, la familia de Cecilia Pérez y ella misma, estén siendo afectados de esta manera, y por consiguiente, con un daño emocional y sicológico no menor.

Uno puede, o no, compartir sus ideas políticas, sus pensamientos e ideales, y aunque no fuera así, siempre debe existir el respeto por los demás. En lo particular, siento un profundo respeto y admiración por la Intendenta Cecilia Pérez, porque objetivamente, ella ha hecho una gran labor como máxima autoridad regional, con un trabajo cercano a la gente e incluso cuando ha debido tomar decisiones asertivas, pero para muchos impopulares, no ha dudado en hacerlo por el bien de la región y de su gente. Me comprueba la excelente persona que es, cuando he intercambiado mensajes con ella vía twitter, en los que me ha demostrado ser una dama.

Ha sido activa y defensora acérrima de terminar con la violencia en los estadios, tenaz luchadora para impedir que las barras bravas de los clubes de fútbol más populares del país como lo son Colo Colo y la Universidad de Chile, hagan de la suyas en las calles y recintos deportivos. Más destacable aún, al menos para mí, siendo que ella es amante del fútbol e hincha azul reconocida.

Por ello, es que ha sido víctima de estas amenazas de muerte, no solo a ella, sino que involucran a sus hijos y familia, por dar pelea contra ciertos elementos violentos de estos grupos de barristas, señal de que ella cumple con su deber como autoridad.

Pero esto tiene un agregado aparte y que es grave.

Me refiero a cuando son los dirigentes de los mismos clubes de fútbol, quienes tienen relaciones directas con los líderes de estas barras. De hecho, uno de los tweets escritos ayer dirigido a Cecilia Pérez, cuyo contenido es amenazarla con su vida, proviene de una cuenta “presuntamente” ligada a la Garra Blanca de Colo Colo, cosa que sus líderes lo rechazan.

Y, justamente, a raíz de lo que sucede con la Intendenta Pérez, ayer se dieron a conocer algunos correos electrónicos enviados entre el líder de la Garra Blanca, Francisco Muñoz, alias “Pancho Malo” y el ex jefe de seguridad de los albos, ex Prefecto de Fuerzas Especiales de Carabineros, Coronel (r) Osvaldo Jara. En ellos se detalla, claramente algunas exigencias, a que se cumplan los compromisos contraídos por la concesionaria Blanco y Negro con los barristas.

Resumiendo, es impresentable, que existan evidencias tan claras, sobre las relaciones existentes entre la dirigencia de clubes como Colo Colo y la Universidad de Chile, por citar ejemplos, quienes presuntamente, prestan apoyo económico y logístico a sus barristas, quienes una y otra vez han sido acusados de violencia en los estadios.  Es decir, si los violentistas y delincuentes son apoyados por los mismos clubes, dirigidos por connotados empresarios del país, me parece difícil poder terminar y erradicar este mal.

Me imagino que son los tribunales de justicia, quienes deben estudiar y juzgar estos hechos, que a la luz pública, parecen ser una realidad, pero donde los directivos de estos equipos, con una soberbia del demonio, niegan tajantemente, y al parecer, ellos creen ser intocables.

Pero mientras este tipo de situaciones no se transparenten, no haya claridad y no se hable con la verdad, el caso que afecta a Cecilia Pérez, se repetirá en el tiempo y, seguramente, como estamos en Chile, sólo se tomarán medidas extremas, cuando una de estas cobardes amenazas se concrete.

Por mi parte, insisto en lamentar lo que le sucede a la Intendenta, pero es hora ya, de que la justicia actué y que caigan los culpables de esta situación de una vez. Hace años que este baile sigue sin parar.

 

Anuncios